Respiramos el mismo aire,
acariciamos la misma piel,
conocimos los mismos secretos,
las mismas historias también.
Nos ahogamos en la misma boca
y gozamos en la misma cama,
anhelamos los mismos sueños,
y amamos la misma mirada.
Compartimos un trozo de vida
y sentimos la misma ilusión.
Yo fui pasado y tú, este presente,
que ahora nombramos las dos.
La vida que es caprichosa,
confunde, enriquece y comparte,
ahora juega a presentarnos
y a hacernos hermanas de aire.
(Zaragoza, julio 2009)
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