No hay casetas en esta playa donde guardar nuestras cosas mientras nos bañamos desnudas a la luz de la luna, así que dejemos nuestra ropa y nuestra cordura aquí, recogidas entre las rocas. Total, si las roban, tampoco pasa nada.
(Zaragoza, agosto 2009)
1 comentario:
Casi mejor que las roben, la verdad. Así tenemos una excusa para no tener que volver a pisar tierra firme.
Jo, qué bonito :)
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