Mientras el roti de pavo con patatas panadera terminaba de cocinarse en el horno, Amelia aprovechó para recoger un poco su estudio y terminar de dar los últimos toques a la cena de Nochebuena que deseaba compartir con Silvia y, en cuyo honor, se había esmerado para preparar sus platos favoritos.
Metió dos botellas de su cava predilecto en el cubo del hielo, desmoldó el flan de piña que había preparado para postre, puso en la mesita de café la bandeja con turrón blando, mazapán de Sonseca y bombones rellenos de trufa que tanto gustaban a Silvia, sacó del frigorífico una tablita que había preparado con los quesos preferidos de su chica y una bandeja con los canapés de salmón que harían que se chupara los dedos. Comprobó el punto de cocción del roti y apagó el horno.
En una rápida visita al baño, se lavó las manos, se arregló el pelo y se quitó el delantal.
Encendió la vela de seis colores, que habían comprado la última vez que estuvieron en Chueca para compartirla en una ocasión especial, justo en el momento en que un sonido inconfundible le hizo saber que Silvia, por fin, estaba allí.
En la pantalla del ordenador, que Amelia tenía encendido sobre el escritorio, se leía: "Silvia Anadón escribió: Buenas noches, mi amor. Feliz navidad". Amelia clicó Aceptar Videollamada y tecleó "Feliz navidad, mi vida. La cena ya está lista :)"
(Toledo, diciembre 2009)
*Dedicado a todas las personas que preferirían pasar esta noche de otra manera.
Metió dos botellas de su cava predilecto en el cubo del hielo, desmoldó el flan de piña que había preparado para postre, puso en la mesita de café la bandeja con turrón blando, mazapán de Sonseca y bombones rellenos de trufa que tanto gustaban a Silvia, sacó del frigorífico una tablita que había preparado con los quesos preferidos de su chica y una bandeja con los canapés de salmón que harían que se chupara los dedos. Comprobó el punto de cocción del roti y apagó el horno.
En una rápida visita al baño, se lavó las manos, se arregló el pelo y se quitó el delantal.
Encendió la vela de seis colores, que habían comprado la última vez que estuvieron en Chueca para compartirla en una ocasión especial, justo en el momento en que un sonido inconfundible le hizo saber que Silvia, por fin, estaba allí.
En la pantalla del ordenador, que Amelia tenía encendido sobre el escritorio, se leía: "Silvia Anadón escribió: Buenas noches, mi amor. Feliz navidad". Amelia clicó Aceptar Videollamada y tecleó "Feliz navidad, mi vida. La cena ya está lista :)"
(Toledo, diciembre 2009)
*Dedicado a todas las personas que preferirían pasar esta noche de otra manera.
3 comentarios:
Mira, es otra manera de estar juntas. Lo que importa es eso. Estar a la vez en el tiempo. Si hay distancia, bueno, ya se recuperará.
Yo esta noche estoy de manera parecida jj, pero qué le vamos a hacer, no se puede estar en dos sitios a la vez.
hola, soy Victoria. Sigo desde hace tiempo tu blog. Compartimos el mismo gusto por la literatura y en octubre me animé a parir, por fin, mi propio blog. Te lo presento: cicatrizdepirata.blogspot.com
Admito visitas. Soy buena anfitriona. Un saludo.
Victoria.
Tal cual Frantic. Me ha gustado mucho (cuatro años después)
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