martes, 12 de enero de 2010

MÉTODO DE ENSAYO

Esa estudiada naturalidad con la que actuaba... Se comportaba, sabiéndose sola, como si se sintiera observada de lejos por él, aunque estaba segura de que, a esas horas, él estaría encerrado en su despacho con la mente ocupada en cualquier asunto ajeno a ella.

Sí, le gustaba actuar para él.

Sabía que la próxima vez que se vieran, quién sabe cuándo, toda su seguridad se estrellaría contra esa mirada de pozo sin fondo; empezaría a tartamudear, se le volverían a caer las cosas de las manos y acabaría callada, fumando un cigarrillo tras otro, igual que la última vez, igual que en todos sus encuentros de los últimos dos meses.

Por eso, la única forma de vencer ese miedo escénico era creerse espiada por él e imaginar que, en cualquier momento, al volver la cabeza, se encontraría con sus ojos.
(Zaragoza, agosto 2004)

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