Recuerdos de la niñez,
presencias inconfundibles,
aromas de una nostalgia
personal e intransferible.
Todas tenemos los nuestros,
únicos e irrepetibles,
cuando añoramos la infancia
de un pasado ya intangible
y soñamos un retorno
ahora del todo imposible.
(Zaragoza, enero 2010)
2 comentarios:
Retornaría y daría muchos años de mi vida, sólo por volver a compartir las compañías de mi madre y de mi hermana...en fin, crecemos...
Un abrazo, Alfonso.
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