miércoles, 10 de febrero de 2010

TIEMPO DENSO

De repente, el tiempo
se hace denso y se detiene
y aquel puñado de arena
que recogí de la playa
llora al sentirse atrapado
en un reloj de cristal.

Palabras de amor no dichas
se amotinan en el fondo
de mi garganta estragada,
los besos que aún no he dado
arden de furia en mis labios
abrasando una sonrisa.

De repente, el tiempo
se hace denso y se detiene
y la tinta de mi pluma
se seca toda aburrida
de lo mucho que ya tardo
en seguir marcando líneas.

(Zaragoza, febrero 2010)

1 comentario:

Victoria dijo...

Triste. Pon el tiempo al calor del fuego para que se derrita y discurra.